Menos malaria, más cosecha: cómo una familia en Uganda dejó de condicionar su vida a la enfermedad
Publicada el 25 de febrero de 2026
Esta es la experiencia, compartida por nuestro partner Malaria Consortium, de una de las miles de madres que sufren o han sufrido las consecuencias de la malaria. Creemos que es esencial donar en base a buenos argumentos soportados por la evidencia (en lugar de solo narrativas o emociones), pero conocer casos concretos nos puede ayudar a entender los problemas que queremos resolver.
Uganda
Akide Rosemary tiene 26 años, es madre de cuatro hijos y vive en Namorulem, una aldea rural en la región de Karamoja, en Uganda. Durante años, su hijo Emuria enfermaba de malaria casi cada dos semanas. Cada episodio significaba caminar 6 kilómetros hasta el centro de salud más cercano, gastar entre 22 y 33 dólares en transporte y medicamentos, y perder días de trabajo en el campo de sorgo y cacahuetes del que depende la familia.
Akide y tres de sus hijos. Malaria Consortium.
En ocasiones, Akide tenía que pedir dinero prestado para llevar a Emuria a la clínica. Y mientras estaba allí, se perdía los días de siembra. Menos siembra, menos comida. Era, como ella misma dice, perder dos veces.
En julio de 2022 algo cambió. El equipo de salud del distrito, con el apoyo de Malaria Consortium, empezó a repartir medicación preventiva contra la malaria puerta a puerta en la zona. El nombre técnico del programa es «quimioprevención estacional de la malaria» (SMC, por sus siglas en inglés) y consiste en administrar fármacos a los niños pequeños en cuatro ciclos de 28 días durante la temporada de mayor transmisión de la enfermedad. En lugar de esperar a que los niños enfermen, se previene la infección antes de que ocurra. No es solo repartir pastillas: los equipos de salud comunitarios visitan cada hogar, explican el tratamiento a los padres y regresan los días siguientes para asegurar que se completa el ciclo.
Un miembro del equipo sanitario de la aldea que administra medicación preventiva en Namorulem, Uganda. Malaria Consortium.
Tras recibir los cuatro ciclos de medicación preventiva, Emuria no tuvo ni un solo episodio de malaria en toda la temporada. La familia dejó de gastar en transporte y medicamentos, Akide pudo trabajar sin interrupciones, cosechó todo el sorgo y usó los ahorros para comprar comida y dos gallinas para reventa. La asistencia escolar de sus hijos mayores también mejoró.
La historia de Akide no fue un caso aislado. Desde que se introdujo el programa puerta a puerta en la zona, los casos ambulatorios de malaria se redujeron más de un 40%. La adherencia al tratamiento alcanzó el 91%. Y desde el inicio de la temporada de SMC en 2024, no se ha derivado ni un solo caso grave de malaria desde Namorulem.
Emuria (izquierda) sostiene su medicación SMC. Malaria Consortium.
Los datos demuestran que estos programas funcionan a gran escala: se reducen los casos, la adherencia es alta y los resultados se sostienen en el tiempo. GiveWell, el evaluador independiente cuya investigación seguimos en Ayuda Efectiva, lleva años identificando el programa de medicación preventiva de Malaria Consortium como uno de los más coste-efectivos del mundo. El coste es de solo 7 € al año por niño y el impacto, como en el caso de Akide, es transformador.
En nuestra página sobre la malaria te explicamos en más detalle en qué consiste este problema y cómo podemos ayudar.
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