Presentación del libro «Altruismo racional» en Barcelona
Publicada el 20 de octubre de 2025
El 15 de octubre de 2025, Pablo Melchor presentó «Altruismo racional» en la Librería Bernat de Barcelona. La conversación fue guiada por Pablo Rosado, donante de Ayuda Efectiva, científico de datos en Our World in Data y creador del canal AltruFísica, y se cerró con una ronda de preguntas del público.
Puedes ver la conversación completa en YouTube:
Ver transcripción
Cuando pensamos en personas que han hecho cosas extraordinarias, normalmente se nos ocurren casos de personas que desde que eran muy pequeños, como Mozart por ejemplo, ya tenían una idea, un sueño, algo que hacían muy bien.
Eso.
Mozart a lo mejor creo que eran con 4 o 5 años ya componía. Tiger Woods, que con 8 años ya competía en competiciones de golf internacionales o hace poco escuché uno de los últimos podcasts de Jane Goodall y ella también contaba que desde que era pequeña era amante de los animales, que ella sabía que quería dedicarse a ayudar a la naturaleza y demás. Y creo que normalmente estamos acostumbrados a eso, que las personas que hacen cosas extraordinarias desde siempre tenían ese sueño, esa pasión. Y Pablo es un excelente contraejemplo de eso. Pablo estudió administración de empresas, fue emprendedor durante 20 años, fundó dos empresas, trabajó en consultoría y con ese perfil nadie habría podido predecir que se dedicaría a ayudar a evitar casos de malaria en África subsahariana. Pero algo pasó, algo pasó en su vida de lo que ahora nos hablará, para que decidiera dedicar el resto de su vida a ayudar de la mejor forma posible. Y eso le llevó a fundar la Ayuda Efectiva, una fundación a la que yo dono, quizás creo que hay otras personas aquí también que donan Ayuda Efectiva, cuyo objetivo es redirigir las donaciones a aquellas intervenciones que salvan más vidas por menos dinero o que ayudan a más personas con un menor coste.
Y aparte de eso, Pablo también, que es el motivo por el que estamos aquí, ha escrito este libro que se llama Altruismo racional. Lo he leído, me ha parecido fantástico y aparte creo que es un libro que tiene el potencial de cambiar muchas vidas. Creo que puede cambiar la vida del lector, creo que la mía me la ha cambiado y creo que también puede cambiar la vida de aquellas personas a las que el lector va a ayudar después de haber leído el libro. Así que creo que va a ser un libro con mucho impacto. Muchas gracias por ese trabajo. Y ahora sí te paso la palabra para que nos cuentes qué fue aquello que te llevó en algún momento de tu vida a cambiar de rumbo y decidir ayudar a los demás.
Bueno, siempre explico qué fue la insatisfacción, pero últimamente también pienso en la incomodidad. Vivimos en un mundo en que todo nos lleva a no sentirnos incómodos nunca. El lujo, estar más cómodos en casa, las redes sociales y estar permanentemente ocupados. Jamás aburrirnos, jamás tener tiempo para pensar, jamás sentir esa molestia de la incomodidad. Pero creo que lo único que nos hace cambiar es sentirnos incómodos. Esos momentos son muy importantes. Para mí lo fueron. Yo me sentía incómodo porque después de casi dos décadas emprendiendo no tenía claro que estuviera aprovechando mi capacidad para lo mejor que podía aportar al mundo. Y esto puede sonar idealista, pero no sé por qué, pero para mí es algo que siempre ha pesado mucho. He sido muy consciente de ser un privilegiado solamente por haber nacido en un país como España, solamente porque el interruptor encendía la luz todas las veces, porque no tuve problemas en casa, tuve padres que me querían, que me dieran una educación, porque pude emprender, porque emprendiéndome fue bien. Es como que una y otra vez la vida me ha sonreído. Y por lo que sea, yo tengo muy interiorizada la idea de que si has tenido suerte, esa suerte hay que compartirla.
Porque la suerte y el mérito son muy diferentes. Todo el mérito que yo pudiera tener ha sido posible gracias a la suerte. Y creo que eso es cierto para todos los que estamos aquí, o todos los que lean el libro. Y a veces nos planteamos si el tema de ayudar a los demás tiene que ver con la responsabilidad, ¿Quién debería hacerlo? Pero para mí el origen de la ayuda no es la responsabilidad, sino la suerte. Yo hubo un momento en que me planteé muy ¿En serio yo qué podía aportar al mundo? Me influyó un podcast. Alguien decía que la pregunta ¿Qué quieres hacer? Que es la que todos los gurús nos animan a plantearnos, nos animan a mirarnos dentro, a encontrar nuestra pasión, averiguar lo que queremos. Esa pregunta tiene un problema, y es que el protagonista es el de yo, yo, yo. El protagonista de todos los anuncios que te dicen cómo ser más bello, todos los posts de redes sociales para ser más productivo, para estar en mejor forma, para alcanzar la independencia financiera. Yo, yo, yo, yo. Pero sabemos, y está demostrado que al final el foco en el yo solo lleva a la insatisfacción.
Lo rellenas durante un tiempo con algo, un nuevo emprendimiento, un nuevo trabajo que te ilusiona, una nueva relación, y luego todo vuelve a la media y vuelves a sentir esa insatisfacción de la que hablaba al principio. Este podcast decía que una pregunta mucho mejor a esa de qué quieres hacer o encuentra tu pasión, ¿Cómo puedes ayudar yo aquí qué puedo aportar? Y a mí eso se me quedó grabado. ¿La convertí en yo qué puedo aportar al mundo? Y hice algo muy inusual. Me podía permitir hacerlo, pero lo cierto es que la gente que se lo puede permitir tampoco lo hace. Y fue irme a casa y dejarlo todo para averiguar qué podía aportar al mundo. Hablé con mis inversores, con mis socios, yo estaba emprendiendo en un negocio, dejé todo ordenado, tardé un tiempo, pero me fui a casa y me senté un día intentando averiguar qué podía aportar al mundo. Por supuesto no tenía ni idea de cómo se hace eso. Y me subía por las paredes y me puse a investigar qué había ahí fuera, quién podía estar mirando esta idea de aportar al mundo con criterios similares a los que a mí me convencían, con escepticismo, una cierta mentalidad científica.
Y encontré cosas que me han traído hasta hoy. Paro porque si no puedo hablar una hora entera.
No, no, de hecho ya has respondido a tres preguntas que tenía, pero una que también te quería hacer. ¿En qué momento decidiste escribir un libro?
Pues el libro. A ver, es curioso. Tuve una primera conversación con un chico que se llama Sergio San Juan, un crack, veintipocos años, tiene una newsletter que se llama Aprendizaje Infinito. ¿Es una persona tremendamente curiosa y hablando con él le decía que ayuda afectiva no es un tema de contactos, de influencias, de a quién conoces? ¿Conoces a alguien rico, conoces a alguien en el Santander para que done? Eso no funciona. La gente que dona con nosotros lo hace por convicción racional, porque les han influido las ideas. ¿Y él me vino a decir algo así a ver, Pablo, estás tonto? Si lo que te importa son las ideas, ¿Cómo no has escrito un libro? Ahí es el momento en que empecé a pensarlo. Hasta ahora el impacto que hemos tenido ha sido a través de podcasts, ocasiones de hablar en profundidad sobre las ideas. Y creo que el libro es una forma de que esas ideas puedan llegar más lejos y puedan viajar. Luego se empezaron a alinear los astros. ARPA, una editorial de aquí de Barcelona, me persiguió un poquito para que escribiera un índice y comprobar si me apetecía y me di cuenta de que quería escribir ese libro y por eso lo hice.
Pues genial. A mí me ha encantado el libro. Y el libro de hecho empieza con la historia de Mamoruga Sama, que fue un hombre que en París escaló un edificio de cuatro plantas porque vio que un niño estaba colgando de un balcón, se iba a caer y sin pensarlo dos veces se lanzó y escaló delante de todo el mundo. Se pueden ver los vídeos en YouTube, es impresionante. Y ese tipo de historias nos llaman mucho la atención. Una persona que salva la vida de otra persona de una forma heroica. Pero también es cierto que que hay muchos otros héroes que salvan no una, sino muchas vidas de una forma menos llamativa. Entonces quería preguntarte sobre quiénes son esos otros héroes de los que no se oye tanto.
Claro, esto nos lleva a ¿Cuál es la definición de la heroicidad? Tendemos a admirar el sacrificio personal y creo que en parte lo admiramos porque durante gran parte de la historia de la humanidad la única forma de salvar a alguien era a base de ese sacrificio personal. Te lanzabas al agua a salvar al niño que se estaba ahogando. Entrabas tal vez corriendo en una choza en llamas para salir con un niño en brazos. Pero estamos en el siglo XXI y el mundo no es así. Digo en el libro que el mundo no está niños lleno de niños colgando de balcones esperando a ser rescatados. Pero sin embargo el mundo sí está lleno de niños que mueren por enfermedades prevenibles. Y es la bomba, porque hablo de esto todos los días y aún así me sigue emocionando porque es que ¿Cómo es posible que mientras estamos cómodamente aquí estén muriendo niños menores de 5 años por enfermedades prevenibles? Pues el mundo es ese lugar extraño. Entonces no necesitamos héroes que se arrojen al agua. Es que podemos ser nosotros los héroes que evitamos que esos niños mueran. Porque solamente hacen falta los recursos. Tampoco hace falta investigación.
No es como un cáncer extraño, una enfermedad rara. Es que resulta que hay enfermedades que sabemos prevenir y faltan los recursos. Entonces para mí la gente que da el paso, un paso que a veces puede saber a poco de donar una parte de tus ingresos, y entiendo que puede saber a poco porque nosotros tenemos dinero y donarlo no se siente de una forma muy especial. Pero el impacto que puede tener es el impacto de uno o de varios héroes. Para mí ese es el heroísmo que necesitamos hoy en día.
Muchas gracias. En el libro también mencionas otro libro que es uno de mis libros favoritos, que es Factfulness de Hans Rosling, que supongo que. Mira, ya veo reacciones, supongo que más gente que lo conoce aquí y lo que hizo Hans Rosling. De hecho, el libro creo que se publicó después de que él falleciera, lamentablemente. Él lo que hacía era ir a diferentes sitios, a diferentes conferencias y tal, y preguntaba a la gente, incluso expertos en temas de salud global y desarrollo, etc. Y les preguntaba si creían que el mundo había empeorado, estaba igual o había mejorado en diferentes áreas. Por ejemplo, preguntaba a la gente si creía que la pobreza extrema había decrecido en los últimos 20 años, o si había más personas enfermas de malaria, etc. Y se dio cuenta de que la gente sistemáticamente respondía siempre la respuesta más negativa, lo más pesimista. Se dio cuenta de que tenemos una visión muy negativa del mundo. Y de hecho hizo el test este de compararnos con los monos. Él decía que si un mono hubiera respondido a esas preguntas habría acertado más que nosotros, porque lo habría hecho al azar una de cada tres respuestas.
Y nosotros, en cambio, no es que respondiéramos al azar sistemáticamente siempre, o sea, nosotros los humanos, quiero decir, respondemos con lo que es la respuesta que es más pesimista. Y en el libro cuentas que tenemos una visión borrosa del planeta. Vivimos desconectados en un mundo conectado. Y esto yo creo que es muy importante. ¿Por qué crees que tenemos una visión borrosa del mundo? ¿Y por qué es importante darnos cuenta de ello?
Sí, al final. Porque en cierta medida estamos programados para considerar normal lo que los rodea. No podría ser de otra forma. La evolución nos ha preparado para esto y nos cuesta mucho mirarnos desde fuera. En el libro hablo también del concepto de las burbujas. Explico que vivimos en una burbuja, pero las burbujas siempre se han obvias cuando las ves en otros Sabemos que Cristiano Ronaldo con Lamborghinis vive en una burbuja. Pero la pregunta interesante ¿Habrá gente en el mundo para que nosotros aquí, ahora mismo, estamos en una burbuja? Y la respuesta es que sin ninguna duda. Hay un dato, en el libro lo menciono, creo, pero el dato actual es que si ordenamos a los 8 mil millones de humanos por sus ingresos, la persona en la posición central ingresa el equivalente a 211 euros al mes a paridad de poder adquisitivo. Lo que 211 euros al mes compran en Barcelona. Esos son los ingresos de la mitad de la población mundial. Menos que eso. Algunos están muchísimo peor. Es que claro que estamos en una burbuja, porque con 211 euros al mes no sabríamos ni por dónde empezar a vivir aquí. Entonces, claro, en nuestro entorno se enciende la luz todos los días.
En nuestro entorno abres el grifo y sale agua limpia. Entonces tenemos ideas de que tal vez la educación cambiará el mundo, el sistema. A lo mejor hay que cambiar el sistema. Pero es que la necesidad está muchísimo más abajo. La necesidad a veces está en la supervivencia más allá de los cinco años, está en la malnutrición. Y eso es muy difícil de imaginar. Yo a veces contrasto las estadísticas de España con las de otros países y claro, es que si en España ocurriera una décima parte de lo que ocurre en los países más pobres, estaríamos en emergencia nacional. Si aquí hubiera una enfermedad, por ejemplo, como la malaria, todos los telediarios aseguro que abrirían noche y día con esa emergencia nacional y la movilización de recursos sería sin precedentes. Pero en el mundo esto ocurre de forma rutinaria y no hay esa movilización. Entonces, al final, esa visión borrosa del mundo creo que es irremediable, pero tiene consecuencias dramáticas.
Damos un ejemplo, si no recuerdo mal, de 2018, de un grupo de creo que 12 niños que se quedaron atrapados en una cueva en Tailandia por las inundaciones. Y aparecieron todas las noticias y durante varios días era como el tema del que todo el mundo estaba hablando. Después de. Creo que fueron nueve días de intentar rescatarlo. Al final, afortunadamente lo rescataron y el mundo respiró aliviado. Sin embargo, durante ese periodo murieron, si No recuerdo mal, 6.700 niños de malaria. Y nadie habló de esos niños. A mí ese ejemplo me pareció súper duro. Y me gustaría que hablaras un poco sobre la diferencia entre las tragedias llamativas y las tragedias silenciosas.
Sí, yo creo que con toda nuestra buena voluntad estamos engañados. Los medios nos transmiten que el mundo es un remanso de paz, en que las noticias normalmente son lo que ha dicho un influencer. Si un influencer lee o no lee alguna trifulca política local y de vez en cuando hay una emergencia y es el momento en que se llama nuestra solidaridad. Y esto ocurre periódicamente. Yo desde que montamos ayuda afectiva, lo he visto en muchas ocasiones. Pero el mundo no es así. De alguna extraña forma parece que alguien nos está diciendo que hay una única tragedia, que es la importante, y que las demás no importan. Y al final esto tiene consecuencias, yo creo, tremendas. Porque todos queremos ayudar, cuando todo el mundo quiere ayudar. Pero la gente que no está en las noticias es invisible para nosotros. Entonces, al final, la frase con la que intento explicarlo es que las tragedias silenciosas son muchísimo más devastadoras que las mediáticas, porque actúan de forma continua y sin que nosotros ni siquiera sepamos que están ahí fuera. Entonces, en términos un poco más sociales, que a mí es algo que me preocupa, tengo la sensación de que estamos delegando nuestro criterio ético a las noticias.
Pero es que las noticias no buscan orientarnos o iluminarnos respecto que es lo más importante. Buscan decirnos qué es lo novedoso. Entonces, claro, ¿La ética debe basarse en lo novedoso o debería basarse en lo importante? Más allá de lo importante, yo creo que debería basarse de hecho, en el impacto, en aquello en lo que podemos crear una mayor diferencia. Y ese concepto tan básico está totalmente ausente del tipo de información que acapara nuestra atención.
Hay un dato que siempre que lo escucho, como que no me lo creo. Tengo que volver a mirar si me he equivocado. Y es bastante duro. Si hubiera un accidente de avión hoy, saldría definitivamente en todas las noticias. Y esto ya de por sí denota lo sesgada que están las noticias, porque cada día muere mucha más gente en accidentes de carretera que de avión. Pero eso es otro tema. Si hubiera un accidente de avión, digamos uno de los mayores aviones que hay, con 500 o 600 personas adentro, sería terrible, obviamente sería una gran tragedia. Pero sin embargo, si contabilizamos el número de niños que mueren por causas evitables en un país como España, en un país de altos ingresos, el número de niños que mueren por causas evitables es equivalente a un avión estrellándose con niños a bordo, con 500 niños a bordo cada hora.
Y es un dato que
el número es tan aterrador que es que eso siempre tengo que volver a mirar por si me equivocaba. Es realmente aterrador y sorprende que las noticias no hablen más de esto. Bueno, no es noticia. Es algo que ocurre de forma silenciosa. Pero lo que también me suele ocurrir es que cuando pienso en estos números, siento que mi aportación es una gota en el océano. Y hay veces que a mucha gente esto le puede llevar a la sensación de que ¿Para qué donar? Porque al final eso es una gotita pequeña en el océano, un grano de arena en el desierto. Pero por suerte, en este libro tú dices que ese argumento es uno de la larga lista de malos argumentos para no donar. Dime por qué crees que ese es un mal argumento.
Sí, tendemos Es curioso cómo nuestra mente nos engaña. Y una de las formas en que más nos engaña es el pensamiento binario. Las cosas son blancas o negras, o elimino el problema o nada sirve. La realidad es que en medio hay un montón de posibilidades. Entonces, el tamaño de un problema no nos dice nada sobre el valor de nuestra ayuda. Si yo puedo evitar que mueran todos tres niños de esos miles, es que son tres niños que viven. El impacto de mi ayuda es tremendo. Que queden más no resta en absoluto al valor de mi ayuda. Lo que me dice es que necesitaremos más ayuda y hacer más cosas. Entonces, el tamaño del problema solo nos da información. El valor de nuestra ayuda depende del impacto que podemos conseguir. Y la realidad es que cada uno de nosotros a lo largo de nuestra vida puede, de forma individual, ayudar de manera significativa a miles de personas y salvar vidas. Para mí ese valor es increíble. Lo digo mucho antes, lo decían unos amigos, que yo de verdad hago el ejercicio de pensar en los últimos días de mi vida de vez en cuando, que es algo que hacen mucho los estoicos, para valorar lo que está muy bien hacerlo para valorar lo que tienes.
Pero creo que está bien hacerlo también para pensar qué te importará. Qué te importará recordar de lo que tú hiciste en tu vida al final, cuando llegue. La gente normalmente siempre se arrepiente de no haber dedicado tiempo a su familia. Y al final todo lo que nos importa son otras personas, no nosotros. No es el yo del que hablaba antes. Y yo sinceramente lo pienso es que si llego al final de mis días y puedo decir es que yo salvé 25 vidas. ¿Quién me puede decir algo de lo que me pueda sentir más orgulloso? A mí me cuesta mucho imaginarlo. Y que haya más que pudiera haber sabido más que no he salvado a todas. ¿Qué importa? El valor de nuestra ayuda no depende del tamaño del problema, depende del impacto que podemos tener. Y la realidad es que hoy en día podemos tener un impacto enorme.
Me gustaría pasar a temas un poco más positivos, porque esto realmente supongo que nos está causando bastante tristeza. Pero antes creo que sería bueno, en lugar de hablar tanto de números, intentar entender cuáles son esos problemas de los que estamos hablando. Si quieres hablar un poco de qué significa, más allá de los números, vivir en pobreza extrema, que significa morir de malaria o tener familiares infectados con enfermedades como esta que son fácilmente prevenibles. Habla de lo que tú llamas en el libro los olvidados. Sí,
en cierta medida. Siento hablar de estas cosas que son desagradables, pero es que también hay un argumento que Pablo no ha comentado, que es que aquí también hay mucha necesidad. ¿Cómo voy a ayudar yo fuera que en España hay mucha necesidad? Y estoy de acuerdo que no hay necesidad. Yo conozco personalmente en España gente con hijos con adicción, enfermedades mentales, gente que ha perdido un hijo, situaciones muy duras. Pero en España no nos ocurre que sea normal que mueran los niños antes de cumplir los cinco años. La profundidad, la escala de la necesidad no es la misma. No tenemos malnutrición. Yo he estado con niños que les he preguntado ¿Y usted qué edad tiene? Y me han dicho que tenían 14 y parecía que tenían 7, sinceramente. Entonces esas cosas aquí no pasan, no estamos hablando de lo mismo. La pobreza extrema y Los olvidados son 800 millones de personas, que es uno de cada diez humanos vivos. Hoy viven no ya con 211, sino el equivalente a 70 euros al mes. Pero hemos dicho que no vamos a hablar de cifras.
Puede mencionar cifras también, No pasa nada.
¿Qué significa eso? ¿Cuáles son los lujos que no tienen? Pues los lujos que no tienen son, por ejemplo, un suelo. El suelo es de barro, entonces cada vez que llueve la casa se inunda. ¿El lujo es electricidad? Por supuesto, no hay electricidad. El lujo es agua corriente. Hay que beber agua en un pozo que está a kilómetros y que a veces está contaminado. Que está contaminado significa que te puede provocar enfermedades diarreicas, que como tampoco ha habido suficiente vacunación, pueden ser mortales. Implica que no tienes un salario mensual. Implica que tú todos los días vives de lo que ese día ingresas. Entonces un día de no ingresa por una enfermedad, evidentemente es que no hay paro, no hay seguridad social. Las cosas por las que nosotros protestamos aquí porque no funcionan bien, son una quimera. Entonces es sobrevivir día a día. Y yo siempre explico que la pobreza lo que te da es una visión rabiosa de corto plazo. Tu preocupación no es dónde estarás en tres años y hacia dónde te lleva tu carrera profesional, tu preocupación es hoy, y al día siguiente vuelve a ser hoy, y al día siguiente vuelve a ser hoy.
Eso es vivir en pobreza extrema. La gente tiene muchos hijos. Hay una cosa tremenda y es que está comprobado que cuando se reduce la mortalidad infantil muy rápidamente, incluso en la misma generación se reduce la fertilidad. Esto lo que nos dice es que las mujeres están teniendo muchos hijos porque saben que sobrevivirán pocos. Eso es la pobreza extrema. Es que es otro mundo, pero otro mundo que no es pequeñito. Aquí tendemos a pensar que miramos nuestro entorno y hay una clase alta, clase media alta, una gran clase media y algunas personas que son. Hay alguien pobre pidiendo en la calle cada cierto tiempo, pero es que estamos hablando de uno de cada diez humanos vivos hoy. Entonces la necesidad que hay fuera es brutal. Y creo que lo increíble es que tenemos la oportunidad de hacer mucho, que es la parte positiva a la que también yo estoy deseando llegar, imagino que vosotros también, y es que tenemos el poder, muchísimo más poder del que pensamos para cambiar esta situación. No estamos aquí hundidos porque el sistema es horrible, no, no podemos cambiar la situación para miles de personas.
Y de hecho si queréis podéis entrar en Ayuda efectiva, bueno, si ponéis en Google Ayuda efectiva, compara tus ingresos podéis poner. Os aparece una web donde podéis poner vuestro país donde vivís y vuestros ingresos netos anuales. Y si no recuerdo mal, poniendo por ejemplo 2000 euros, que es cercano a la media en Barcelona creo, el porcentaje de personas que son más pobres que tú o que ingresan menos de 2000 euros al mes es de 96%. El 96% del mundo cobra menos de lo que es un salario más o menos medio en Barcelona o en España. Incluso poniendo mil euros creo que es cerca del 10%, o sea, cerca del 90% de personas que ingresan menos que eso, o sea, realmente tenemos un poder claro.
Aquí es donde empieza a surgir la luz. Y es que parte de estar desconectados en un mundo conectado, de tener una visión borrosa del mundo, es que no somos conscientes del poder que ocupamos. Porque claro, si yo preguntara oye, dime gente rica, aquí hablaríamos de Elon Musk, Bill Gates. Los ricos son los que desde nuestra posición nosotros vemos arriba del todo. Pero es que para el mundo, para esos otros miles de millones de humanos, en el top 5%, en la punta de la pirámide estamos nosotros. Entonces, en el mundo nosotros somos los ricos. Nosotros tenemos el poder de ayudar a muchísima gente. Es así. No lo notamos porque en nuestro entorno claramente no destacamos, pero en el mundo tenemos un poder increíble. Y para mí este es el mensaje positivo del libro y es que tenemos una oportunidad increíble de hacer algo que merece la pena. Hay algo para lo que podemos destinar nuestro dinero que merece la pena probablemente más que cualquier otro de los gastos que consideramos importantes.
Uno de los temas principales del libro o de las frases que se quedan grabadas es que tenemos que donar con cabeza y corazón. Quería preguntarte cuáles son los riesgos de donar solo con la cabeza o donar solo con el corazón y de qué forma, o sea, cuál es el compromiso entre los dos.
Claro, yo creo que solo la cabeza es difícil que nos motive para ayudar. Yo creo que el mejor motivador para ayudar es la emoción. La emoción puede ser la empatía por entender o la empatía simplemente por ser capaces de imaginar el sufrimiento de otras personas. Pero claro, ese motivador en cambio es una guía nefasta al decidir cómo ayudar. Y ahí es donde tiene que entrar la cabeza. Si nos guiamos solo por el corazón al ayudar vamos a ser víctima de todos nuestros sesgos. Tenemos un un cerebro de verdad. Me hace gracia cuando la gente nos llama simios disfrazados, pero más o menos es que evolutivamente es lo que somos y nuestro cerebro está preparado para tribus pequeñas. Entonces nos hace sentirnos bien, lo cercano, lo que vemos, lo que podemos tocar y no nos vamos a sentir igual de bien. Es muy posible, pongo un ejemplo en el libro, que si nos dieran opción a ayudar a 100 personas anónimas, 100 niños anónimos, para protegerles de la deficiencia de vitamina A, y a la derecha la otra opción, la foto de un niño en concreto contándonos su nombre, su situación, su historia, es que nos sentiríamos muchísimo mejor, nos sentiríamos la emoción ayudando a un niño en lugar de a 100 con el mismo coste.
Pero es evidente que es muchísimo mejor ayudar a 100. Entonces creo que esto tenemos que saberlo. Tenemos que ser conscientes de que no podemos confiar en nuestra emoción a la hora de decidir cómo ayudar. Pero que nuestra emoción nos lleve hacia ello no significa que no podamos cambiarlo. Igual que en nuestra vida hacemos muchas cosas que nuestras apetencias nos sugieren. Perdón, dejamos de hacer muchas cosas que nuestras apetencias nos sugieren, Como ponernos morados de tarta en lugar de ir al gimnasio. Y sabemos que a lo mejor apetece más la tarta porque estamos programados para acumular calorías, pero el gimnasio sería mucho mejor. Pues a la hora de ayudar ocurre lo mismo. Tal vez me sentiría mejor ayudando a un niño en lugar de a 100. Pero si me paro a pensarlo 30 segundos con la cabeza, debería decidir ayudar a 100. Hay un tema del que no somos nada conscientes y es el coste de oportunidad. Y es que la decisión de cómo ayudar es muy importante. Porque no vamos a ayudar infinito. Vamos a dedicar unos recursos, los que sean. Y si no nos planteamos esa decisión como algo importante, lo más probable es que no saquemos el máximo rendimiento humano a ese dinero.
Digo rendimiento humano porque eso es importante. Es que no estoy hablando de retorno financiero, estoy hablando de personas. Entonces, una de las cosas que explico es que si nos parece frío hacer cálculos y comparar, no vamos a evitar que haya un coste. Lo que vamos a generar es un coste humano. Tenemos que ayudar con cabeza y con corazón. Es la única forma de hacer realidad la promesa de la ayuda. La promesa de la ayuda no es lo bien que nos vamos a sentir. La promesa de la ayuda es cómo vamos a cambiar la vida de otras personas.
Y hablando de cómo ayudar a otras personas, también hablas en el libro de que hay muchas intervenciones diferentes. Y hay lo que tú dices, panaceas que no lo son. Hay formas de ayudar que son muy visuales o que nos llaman mucho la atención o que nos llaman mucho a nuestro corazón, pero que luego resulta que no tienen mucho impacto. Y lo contrario también. Hay otras intervenciones que no son tampoco muy visuales o que tampoco nos hacen que se nos caigan las lágrimas al ver esa intervención, pero que salvan muchas vidas. Háblanos un poco de los dos casos.
Sí pongo un ejemplo, que ya lo contó otro autor que se llama Will McCaskill en un libro que se llama La Play Pump. La Play Pump fue un invento de un emprendedor, bueno, lo descubrió un emprendedor sudafricano en un congreso, y era básicamente un carrusel, un tío vivo de estos de los parques infantiles, que te empujas y da vueltas y te acaba mareando, y eso es lo divertido. Pues era un carrusel como estos, pero que además bombeaba agua limpia a un bidón del que podría después beber la aldea. Entonces la idea te la cuentan y lo primero que dices es qué bueno. Y si encima te enseñan fotos de niños jugando. Bueno, era tan buena la idea, o sonaba tan bien que Laura Bush, que era por aquel entonces la primera dama de EEUU, anunció en una gala 16 millones de dólares. Se acabaron instalando en 1900 hubo conciertos benéficos a favor de las Play Pumps, pero cuando un año después una reportera de la televisión americana volvió a pasar por los pueblos en que se habían instalado las Play Pumps, yo me he visto ese reportaje, se ve que ya no hay niños jugando, porque el primer día era divertido, pero el segundo día no, porque tienes que empujar todo el rato porque eso tiene que bombear agua, con lo que no te marea es distinto.
Y al final las mujeres te decían, o bien que no funcionaba ya, ya no se llena el bidón y aunque hemos llamado nadie viene a repararlo. ¿Por qué? Porque todo el mundo quiere inaugurar, nadie quiere mantener. Y además era mucho más eficiente. Al final una bomba de mano de toda la vida. A veces eran las mujeres de la aldea las que tenían que empujar el carrusel para sacar agua. Entonces lo absurdo es que se gastó un dinero que podía haber salvado muchísimas vidas en una solución súper espectacular, súper motivadora, porque ¿Quién no quiere ver a niños felices? ¿Quién no se sentiría bien pensando que está donando para dar felicidad y agua limpia? Y nadie comprobó si esta solución era efectiva, si las comunidades la querían y si mejoraba su situación actual. Un desastre. Y como este hay muchos. Para mí esto en el fondo representa esa pregunta que me hacías antes de ¿Qué ocurre cuando donas solamente por emoción en lugar de con cabeza, qué sería lo opuesto? Hay un ejemplo, por ejemplo, que es dar incentivos a las madres para que lleven a vacunar a sus hijos. Esto se descubrió con un experimento en la India.
Vacunas gratuitas. Los niños no están vacunados. ¿Por qué? ¿Cómo se puede ser tan bestia para no llevar a tu hijo a vacunar? No es que seas bestia, es que si es una madre en pobreza extrema. Os comentaba antes que vives en el corto plazo rabioso. Y si un día tienes que ir a un centro de salud a 10 kilómetros a pie, y además tu vecina te dice que el otro día fue y estaba cerrado o no había vacunas y se habían acabado, tu hijo está bien, te cuenta que las vacunas son importantes, pero sabes que si ese día no trabajas, va a haber menos cena en casa esa noche. Pues lo lógico es que priorices la cena. Resulta que si tú a las madres en la India descubrieron dándoles, para entendernos, una bolsa de lentejas del Mercadona. Si vienes y traes a tu hijo a vacunar, te doy una bolsa de lentejas del Mercadona. Y si completas todo el calendario infantil, te doy unas bandejas de latón. Eso era suficiente para compensar lo que iban a perder esos días trabajando. Esto en Nigeria ahora se hace dando dinero. Y es increíble, porque si pensamos, oye, yo quiero hacer algo para ayudar a la gente pobre.
¿A quién se le ocurriría que vaya a dar dinero a las madres para que lleven a vacunar a sus hijos? A nadie. Esto solo se comprueba allí sobre el terreno. Y resulta que se da en el norte de Nigeria. Mil nairas, que es menos de un euro. Y menos de un euro ya es suficiente para que las madres vacunen a sus hijos. Entonces, a veces lo que funciona, lo que salva vidas, no es espectacular. Esto no te da para las fotos de los niños con el carrusel. Pero es que las enfermedades que están en el calendario infantil de vacunación están ahí por algo. Son horribles. Entonces, vamos, hice el cálculo y creo que por cada 33 niños que sí completan el calendario de vacunación, está salvando la vida de uno de ellos. Es brutal. Porque estas son enfermedades de verdad con una mortalidad altísima. Entonces el impacto es enorme con una intervención nada llamativa. No da para fotos, no da para vídeos emocionantes. Pero esto es lo que funciona. Entonces, aquí es donde tiene que entrar la cabeza, además del corazón.
Has mencionado a Will McCaskill y quería preguntarte de qué forma ha impactado en tu vida, el altruismo eficaz, que también a mí me ha impactado, me ha cambiado la vida. ¿Así que eso de qué forma entró en tu vida y cómo lo aplicas? Haber conocido el altruismo eficaz.
Sí, vamos a ver, yo estoy contando todas estas ideas, pero el mérito no es mío de ninguna de estas ideas. Os lo estoy contando porque a mí me han impactado. Y me ha impactado gracias a que ha habido gente que se ha tomado muy en serio esta idea de ayudar a los demás. Tenemos una obligación moral de hacerlo y de cómo hacerlo mejor. Entonces surgió un movimiento internacional de estas ideas que se llama el altruismo eficaz. Y el concepto a mí me sigue pareciendo increíble. Me sigue pareciendo que me cuesta mucho imaginar una misión mejor. Es utilizar la evidencia y la razón para encontrar las mejores formas de ayudar a los demás y llevarlas a la práctica. Yo cuando os decía antes que decidí parar para averiguar qué podía aportar al mundo, como suele pasar, me encontré con que había gente que se me había adelantado y era esta gente. Entonces al leerlos, al descubrir que había gente increíblemente competente, que en lugar de estar pensando en el siguiente emprendimiento millonario, que era más o menos en lo que estaba yo no era especialmente ambicioso, pero yo estaba en el mundo de la startup, aquí también en Barcelona hay muchísima cultura de emprendimiento, ¿No?
Esta gente estaba pensando en utilizar su capacidad para ayudar al máximo posible y me pareció increíble. Entonces, igual que dices tú Pablo, cruzarme con estas ideas para mí claramente ha mejorado mi vida. Y todo lo que cuento en el libro está inspirado por muchas de las ideas originales del altruismo eficaz, a las que yo luego doy mi toque, mi experiencia hablando con centenares de donantes en España. Y en el fondo todo lo que he pensado yo durante ya siete años, dándole a esto todo el día, desde la mañana hasta por la noche.
En Altruismo Racional las causas en las que te centras son principalmente la pobreza, el problema de salud global, pero hay muchas otras causas. Y quería preguntarte quizá para tu siguiente libro, ¿Qué otras causas cree que también tendríamos que tener en cuenta teniendo esta visión borrosa del mundo? Quizá para otro libro o quizás simplemente para que tengamos en cuenta que que son causas que deberíamos quizá donar en el futuro.
Yo creo que hay muchas. Y creo que siempre cuando eliges una causa y que promuevas una causa, no significa que no creas que hay otras cosas importantes. Lo interesante de estas ideas básicas del altruismo eficaz es que la gente las ha llevado a muchísimas direcciones y todas merecen la pena. Para que os hagáis una idea, me gusta siempre poner un ejemplo, lo repito mucho, pero es que me encanta saber que mientras yo trabajo en pobreza, pobreza y salud global, mi amigo Juan García investiga cómo alimentar a la humanidad en caso de un invierno nuclear. Entonces, no es tanto nuestras prioridades, pero si ocurre algo parecido y no hay sol, nos alegrará muchísimo saber que alguien lo estaba mirando. Entonces, una de las virtudes del altruismo eficaz que hace que se meta en cosas que suenan raras, es que busca causas desatendidas. ¿Por qué? Porque las causas desatendidas y bueno, es que la pobreza es una causa desatendida. Destinamos poquísimo dinero, es donde más impacto puedes tener. Y donde menos tienes es donde ya está todo el mundo. Por eso os decía antes que cuando nos volcamos a ayudar, cuando todo el mundo ayuda, tenemos un menor impacto.
Estas causas a menudo son también invisibles y no somos conscientes. Por ejemplo, el altruismo eficaz ha mirado mucho lo que yo llamo sufrimiento animal a gran escala. Cuando pensamos en animales, pensamos en perros y gatos. Y si alguien maltrata y la caza. Pero no, resulta que, y esto era algo de lo que yo no sabía nada, pero cuando profundizas en nuestro sistema alimentario para que cada vez que vas al supermercado esté todo lleno de filetitos de pollo, de carne, hay una industria por detrás que solo puedo calificar como terrorífica. Y es algo invisible en lo que no sabemos. Y de nuevo, me alegra muchísimo saber que hay gente trabajando en ello para mejorarlo. De hecho, mi clasificación, una vez que he profundizado en esto y he visto vídeos horrorosos, aprovecho para contaros que Pablo tiene un canal de YouTube que se llama Altru Física, que recomiendo en que tiene vídeos no horrorosos y sí informativos sobre este tema. Os diría que creo que cuando dentro de 100 años la humanidad nos juzgue a nuestra generación igual que nosotros miramos a futuro, la gente es que quemaba brujas. ¿En qué podían estar pensando cuando nos horroriza lo que han hecho los humanos ha pasado, creo, de verdad, os lo digo sinceramente y os digo que a mí este tema nunca me había llamado la atención?
Creo que lo consideran uno de los grandísimos errores éticos de nuestro tiempo. Hay gente que por ejemplo piensa en el largo plaz. Yo estoy hablando de. ¿Claro, es que hoy están muriendo niños, pero qué amenazas puede haber a futuro en el autismo eficaz? Había gente pensando en prevención de pandemias antes del Covid, cuando les tachaban de locos. Macho, que hay problemas hoy, ¿Qué haces tú pensando en virus y no sé qué? Pues bueno, cuando ocurre de nuevo es importante. Hay gente pensando en los riesgos de la inteligencia artificial. ¿Nos llevará una época de bonanza o puede que esto se tuerza y que estemos creando aquí algo inteligente que se nos vaya de las manos de nuevo? A mí me encanta saber que hay gente trabajando en todas esas áreas. Y la otra lectura además es que hay espacio para hacer muchas cosas. Creo que hasta ahí. Dicen que Charlie Munger, el compañero Warren Buffett, un inversor mítico, normalmente cuando le preguntan, bueno, Charlie dice nada que añadir. Pues bueno, me he quedado en nada que añadir.
No, creo que ha sido una explicación muy buena. Creo que ya estamos llegando al final de nuestra conversación antes de que hablamos a otros no Pablos en la sala. Pero creo que sería importante, quizá por si acaso alguien no va a poder leer el libro y sin spoilear a la gente que sí lo va a leer. Si tuvieras que sacar un mensaje de este libro, una frase o algo que nos tengamos que llevar hoy todos a casa, ¿Qué sería ese mensaje?
Pues para mí es un mensaje que además yo no había decidido que este iba a ser el mensaje del libro cuando empecé a escribirlo. Yo tenía la necesidad de contar cosas que me habían importado, pero al escribir os diría que fue emergiendo y fue al final lo que me llevó a decidir qué dejaba en el libro y qué quitaba. Y el mensaje es que tienes el poder de salvar vidas y nada merece más la pena. Ese es mi mensaje.
Bueno, pues muchas gracias. Creo que ya hemos llegado el momento de. Pasamos un micrófono a la gente. Vale, pues si alguien tiene alguna pregunta,
seguro que alguien tiene alguna pregunta. Normalmente perfecto. En Madrid incluso busqué algún amigo y le dije oye, mira, si nadie pregunta nada porque la corte pregunta aquí no lo he hecho, pero bueno, confío en vosotros.
Si no grito un poco y ya está.
Se oye, se oye.
Muchas gracias. Me voy a llevar el libro porque tengo muchas ganas de leerlo. Mi pregunta es, si vemos el mundo como un gran país, yo creo que
estaremos todos más o menos de acuerdo,
que tiene una manera de funcionar liberal capitalista. Si pones a un liberal extremo a discutir con un socialista incluso moderado, el socialista rápidamente le dirá que el liberalismo extremo se olvida de los que quedan
abajo del toro, que no hay una
respuesta para esas personas. Y ahí el liberalista extremo lo que dirá sacará la carta de la filantropía en el mundo liberal que los liberales se imaginan. Todo esto acaba pasando porque se genera justamente esto, un sistema de filantropía que da respuesta a estas personas que no, que en el caso socialista son recogidas por la red de seguridad. Mi pregunta es, no sé si me estoy yendo un poco por las ramas, en el libro entras, tienes una opinión más sistémica de esta manera de funcionar
y de cómo la filantropía entra en
cómo el mundo funciona, el sur global un poco esto, Si me voy demasiado también me lo dices.
No, no, la pregunta es muy interesante. Yo hablo con mucha gente liberal muchas veces y tengo cierta simpatía a la idea de la libertad. Pero luego una cosa interesante, que esto lo dijo Juan Ramón Rayo, el liberalismo pretende fijar unas bases mínimas en las que puedan ocurrir cosas, pero no resolver todos los problemas sociales. Entonces claramente el liberalismo es que no está dando una respuesta a qué pasa con la gente más pobre. Y evidentemente la filantropía podría ocupar ese hueco en teoría. En la práctica, sinceramente no sé si ocurriría y soy escéptico respecto a que ocurra. Creo que al final las discusiones teóricas siempre hay que aplicarlas a la realidad en la que estamos. Por otro lado, el socialismo dice tener los intereses de la gente más pobre en su corazón, pero hasta la frontera. Entonces el problema es que hoy en día las diferencias en riqueza no están dentro de los países más extremas, están a nivel global y eso no lo está resolviendo ninguno de nuestros modelos ideológicos. Entonces creo que tenemos herramientas, creo que en el fondo hay dos herramientas para mejorar las cosas. Una es el desarrollo económico, eso ha ocurrido, ha ocurrido en la India, ha ocurrido en China.
El problema es que tenemos pocas palancas para generarlo o A veces, desde fuera diría que es que no tenemos ninguna palanca para generar desarrollo económico entre Pública Democrática del Congo o en Guinea Ecuatorial, donde Teodoro Obiang gobierna desde hace 46 años. Desde fuera es muy fácil que las élites extractivas absorban cualquier intención de generar desarrollo. Pero si pudiéramos hacerlo, es lo mejor que la humanidad ha conocido jamás. Mientras eso no ocurra, creo que tenemos la filantropía. Y tanto si eres liberal como si eres socialista, creo que la filantropía hoy en día es una de las únicas formas de de verdad llegar a la gente más pobre del mundo. Entonces creo que más que analizar el sistema y plantear cuál debería ser el sistema, lo que intento explicar es que sea cual sea tu posición ideológica, la filantropía tiene un hueco que funciona y que los impuestos no cubren en absoluto.
Gracias
A ti.
Creo que no funciona.
Así que tendremos que...
Vale.
Sí, bueno, muy interesante. Me has hecho pensar. Me parece que has dicho verdades que nos impulsa a todos replantearnos la forma como hacemos las cosas. Pero lo del final, dices, lo importante, lo más importante es salvar vidas. Y ahí me queda un poco ¿Por qué? ¿Por qué salvar vidas por? ¿Por qué no reducir el dolor, reducir la pobreza? Cuando yo oigo por la tele ¿Ha habido muerto este fin de semana? Qué bien. ¿Cuántos han quedado parapléjicos? ¿Por qué el termómetro con que acabas de salvar vidas?
Buenísima pregunta. Buenísima pregunta. Yo creo que el gran enemigo es el sufrimiento. Hay gente que considera que la vida tiene una santidad. Yo no estoy en ese punto. Yo intento reducir al máximo el sufrimiento. Y la pregunta es qué herramientas tenemos para reducirlo al máximo y a mayor escala. Entonces, cuando creo que salvar vidas en los países más pobres es de las mejores cosas que podemos hacer hoy, es porque creo que reducimos una cantidad de sufrimiento enorme. ¿Por qué? Primero, porque yo no voy y rescato a un niño en un balcón. Protejo de la enfermedad, de enfermedades debilitantes, dolorosas y que generan mucho sufrimiento a miles de niños.
Y haciéndolo en los casos en que el tratamiento es más barato, como consecuencia salvo la vida de los más vulnerables. Entonces, creo que en esa simplificación de una frase se pierden cosas, desde luego. Pero es que creo que el efecto de las intervenciones de salud en el sufrimiento es enorme. Dicho esto, hay gente que enfoca esto desde puntos de vista muy diferentes. Hay uno muy interesante, por ejemplo, un proyecto que se llama Happier Lives Institute, el instituto de las vidas felices, y ellos van precisamente un poco a este ángulo, oye, ¿Qué hacemos aquí midiendo años de vida o años de vida sin discapacidad? Habría que mirar la felicidad, que en el fondo es lo que nos importa y ellos intentan mirar todas las intervenciones desde este ángulo de la felicidad. Es cierto que a veces hay solape porque la malnutrición genera una enorme carga de infelicidad, la mortalidad infantil genera una enorme carga de infelicidad, pero te diría John, que estoy de acuerdo que lo más importante no es salvar vidas, lo más importante es reducir al máximo el sufrimiento y hay gente enfocándolo desde muchos puntos de vista. Yo creo que hay mucho que hacer, pero hay otros ángulos.
De hecho, para añadir un pequeño detalle, cuando Pablo ha mencionado algunas de las intervenciones que se consideran muy costo efectivas, normalmente la métrica no es salvar vidas, la métrica son esto que han mencionado los Dalis, que no es solo vida sino años de vida corregidos por posibles discapacidades, o sea que eso de alguna forma no es perfecta pero son diferentes métricas pero se tiene en cuenta.
Sí, y tengo una versión ligeramente más larga de la frase que es tienes el poder de salvar y transformar vidas y nada merece más la pena.
Ah, perdón. Estás tú.
Cuando mencionas que la dificultad de poder ayudar a mucha gente a nivel uno a uno, si somos un porcentaje de la población dentro de la pirámide, ganamos muy unos recursos y que pudiéramos ayudar a muchísima gente, yo no sé, no entiendo si nosotros tuviéramos como sistémicamente una responsabilidad de poder ayudar a toda esa gente, ¿Por qué sistémica? No vamos a llegar y si yo me pongo aquí a recoger y todos nos ponemos de acuerdo y recogemos unos recursos, mañana a lo mejor ir a África nos cuesta mucho más, nos encontramos con barreras de lo que tú mencionaste ahora, de esas consecuencias, entender consecuencias que pasan cuando generas un proyecto y a lo mejor no era lo que la
comunidad necesitaba, pero luego a nivel sistémico en realidad tal vez puede que sea más lógico buscar la solución, pero luego nos encontramos que a nivel, no sé, multilateral y de gobiernos pues tampoco se ponen de acuerdo, hay soluciones
como lo mencionaban ahora, de pronto en esa forma de me gusta solucionar, salvar vidas sin otros problemas más específicos ¿Que tenemos? Pues los Objetivos de Desarrollo Sostenible en teoría van un poco a resolver eso. Primero es tratar de resolver las personas que no tienen hogar, que no tienen hambre, bueno, todo eso. Pero luego a nivel sistémico volvemos, encontramos que no avanza o que a partir de esas grandes conversaciones multilaterales, luego a nivel un poco más de donde se debería generar un poco de ayuda, el vacío sigue siendo gigante. Si nosotros recogiéramos todo ese dinero, no llegamos. Pero si una organización, ventas anuales de una sola organización o de un solo futbolista, pusiera todo ese dinero, a lo mejor se resolvían los problemas. Entonces, a nivel persona si no llegamos, pero a nivel multilateral también se está, tampoco se está logrando. ¿Cuál es la brecha y cuál es el cuello batería que no está permitiendo que ni una ni la otra logre un poco más de resultados?
La foto es súper compleja y no vamos a eliminar la pobreza, tal vez sí dentro de siglos, pero el objetivo no es eliminar el problema, el objetivo es ayudar al mayor número de personas posible en la mayor medida posible. ¿Para mí ese es el objetivo qué está ocurriendo? Y la única forma de responder en cierta medida es trocear lo que se está haciendo. La ayuda oficial al desarrollo es muchas cosas y solo es ayuda en una parte muy pequeña y en muchas partes no es al desarrollo además. Entonces son flujos enormes guiados por incentivos muy variados que incluyen algunas cosas muy efectivas de salud global, otras cosas que medio sirven y otras cosas que no sirven para nada. Pero es cierto que el mundo no está fatal. Hay una frase del jefe de Pablo que el mundo es terrible, el mundo ha mejorado mucho y el mundo podría ir mucho mejor. Y es que las tres cosas son ciertas a la vez. Entonces, con lo que estamos haciendo, a pesar de todas sus ineficacias, las cosas están mejorando. Yo os he hablado de la foto de la pobreza extrema y que hay 800 millones de personas en esa situación.
Pero es que en 1990 había 1.900 millones de personas en esa situación. El doble, gran parte han dejado de estar ahí gracias al crecimiento de China y la India. Pero incluso los países más pobres, los que parece que están estancados bajo élites extractivas en las que podemos hacer nada. Las intervenciones de salud lo que sí han conseguido es que la mortalidad infantil se haya reducido muchísimo, la malnutrición se ha reducido muchísimo. Entonces hay personas con mejores vidas. Así que estamos consiguiendo progresos. No existe, en mi opinión, la solución definitiva para todo esto, pero lo que sí podemos hacer es ir avanzando. Y creo que la clave es destinar nuestros recursos a cosas efectivas para avanzar más y más rápido. Es curioso porque el mensaje a la vez es de poder y de humildad. Podemos hacer mucho, pero si consideramos que o eliminamos todo el problema y solucionamos todo el sistema o nada vale, entonces caeremos en la pasividad. Y yo creo que el sistema acaba cambiando, pero lentamente, a base de dar pasos en la buena dirección. Entonces yo creo que hay cosas que podemos hacer que funcionan. Podríamos delegar a los ricos a lo que decíamos los futbolistas, pero ¿Dónde pones la barrera?
Si yo pregunto a los seis amigos de Elon Musk quién es el rico, me van a decir que solo Elon es el rico. Entonces Elon tiene que salvar a la humanidad o a lo mejor los demás podemos hacer algo también. Yo creo que estando en el top 5% podemos hacer algo en la medida de nuestra capacidad. Pero es que la medida de nuestra capacidad es mucha. Hemos hablado muy poco de esto, pero es que los tratamientos efectivos tienen un coste ridículo. Suplementar con vitamina A un niño cuesta menos de dos euros al año. Dos euros al año. Y con esto previenes la mayor causa de ceguera en la infancia del mundo. Y no sólo eso, como la vitamina es esencial para el sistema inmune, reduces la mortalidad infantil por todas las causas en los sitios donde la deficiencia es severa, en torno a un 11%. Dos euros al año. Entonces, simplemente es que no estamos priorizando esto en los recursos. Estamos gastando dinero a las puertas en muchas cosas y solo algunas son las más efectivas. Lo que creo es que si concentramos un poquito más de los recursos en lo más efectivo, los pasos que damos serían muchísimo más notables.
Aquí tenemos una pregunta.
Bueno, yo quiero hacer un comentario, un agradecimiento y una pregunta.
El comentario es que yo ya me he leído el libro y que si alguien tiene dudas, a mí no me conoce, pero vamos, que se tire a la piscina, que lo compre y luego comprará otros para regalarlo a otras personas. El agradecimiento, Pablo, por supuesto, Muchas gracias por haber escrito este libro, pero sobre todo por haber hecho todo el trabajo de montar la fundación, de la que
yo hago una humilde aportación y que la voy a ir haciendo crecer gracias al podcast, al libro y al convencimiento. Pero claro, cuando veis al final del libro, veis todos los nombres de fundaciones muy similares, en Italia, en Francia, que además habéis hecho una cosa muy buena y es con nombres muy similares, ayuda afectiva en 10 idiomas, pues ahí está, en cada país hay uno.
Y eso es lo que te quiero agradecer, que tú has ordenado todo esto, le estás dando mucha forma, lo estás haciendo online. A mí me llega el email, creo que es una vez al mes, y me dice cómo va mis aportaciones, que me parece muy inteligente y muy práctico, porque hay que compensar esa falta de emoción con todo lo racional. Y entonces me parece un absoluto acierto.
Y voy a la tercera ya por fin la pregunta ¿Qué tácticas estáis haciendo desde la fundación para escalar y llegar lo más lejos posible?
Bueno, mil gracias. Cuando la gente me da las gracias es que a la vez es un poco. Lo veo un poco absurdo porque trabajo más que nunca, pero estoy más satisfecho que nunca. Entonces de verdad que es que es un privilegio que tu trabajo tenga sentido. Y ahora tengo la sensación de que cada hora que yo dedico a estas cosas merece la pena. Confieso que tengo dudas a veces respecto al impacto. Me siento un humano pequeñito ante un mundo grande. Creo que a todos nos pasa en algunos momentos, pero bueno, ahí estoy pedaleando. Así que muchas gracias. Gracias a la gente que donáis con nosotros y simplemente venir. Para mí el sentirse arropado parece una tontería, pero es importantísimo. Cómo hemos crecido hasta ahora. En parte estamos en 3.300 donantes, que es mucho poco, según como lo mires. Yo que con mis startups suena muy ambicioso. Ahora sí que soy ambicioso y siempre digo que quiero añadir ceros a la izquierda en España es que deberíamos tener 300 mil donantes. Somos un país de casi 50 millones. Evidentemente no va a haber 50. Cojamos adultos, cierta edad, 20 millones, población activa.
No todo el mundo va a decir que quiere donar con efectividad. Pero podemos añadir ceros a nuestra cifra claramente. Hasta ahora el crecimiento ha sido en formatos en los que hemos podido hablar de las ideas en profundidad. Por eso los podcast han sido mágicos. Pero a mí me gustaría algún día hablar con Pablo Motos en la tele. Entonces yo aspiro a poder llegar a ese tipo de cosas, porque el problema de esta forma de donar es que no se cuenta en un anuncio, en un tuit, en redes sociales, en un influencer. Requiere una cierta profundidad, pero a la vez creo que merece la pena. Yo a veces digo que en lugar de buscar la persuasión publicitaria que te mueve hoy a comprar un producto y mañana cambias otro, estoy buscando algo más difícil, que es lo que me pasó a mí, que es la convicción racional. Y eso requiere una inversión y requiere esfuerzo. Pero cuando me hacen este tipo de pregunta también en cierta medida os devuelvo la pelota. ¿Me podéis ayudar? ¿Me podéis ayuDar o nos podéis ayudar? Muchos estamos trabajando en esto. Entonces yo ahora he escrito el libro Ayudadme a que llegue más lejos.
Regaladlo de verdad a quien penséis, a quien le puede interesar, recomendadlo, escribid una opinión en la tienda, si lo comprasteis online, en redes, contadlo. Eso ayuda. Oportunidades de difusión Alguien me dijo una nadie se levanta por la mañana pensando a qué donar. Y es cierto, no está en nuestras prioridades. Pero hay ocasiones en que de repente tienes la atención de un grupo de gente y puedes introducir en su mente algo que no se habían planteado y que a un cierto porcentaje les cambiará la vida posiblemente. Entonces, si podéis darnos oportunidades de difusión, yo encantado de ir a dar una charla, a contarlo, a participar en un programa de formación, a hablar con un family office. Yo estoy dedicado a esto. Entonces cualquier forma de ayudarnos a llegar más lejos en estas ideas aporta. Y a veces ¿Llegaré a estar con Pablo Motos algún día hablando de esto? No lo sé. Ahora me voy a Andorra a grabar con unos youtubers que tienen 2 millones de audiencias, que no estalla mal. Van surgiendo cosas y las cosas van surgiendo lentamente y orgánicamente. A veces es la cuarta recomendación a una persona solamente escribir a alguien para oye, creo que deberías hablar de este tema.
Eso puede tener un impacto enorme. Y no lo pensamos. A veces nuestro impacto es yo puedo donar poco. Bueno, puedes donar poco, pero tengo un amigo que me presentó a Marcos Vázquez, una persona que tiene un podcast con muchísima audiencia. Tuvo un impacto enorme. Y yo le digo a mi amigo, es que a lo mejor tu mayor impacto ha sido simplemente esa presentación. Entonces toda idea que tengáis que pueda permitir ampliar la red, llegar a más gente, aporta muchísimo.
Me encanta la respuesta, pero tengo unas ideas para ti. Luego te las cuento.
Fenómeno, gracias.
Hace un par de días, si no recuerdo mal, miré la sección de impacto de ayuda efectiva y creo que decía que se han salvado con las donaciones a ayuda efectiva, que abandonada estas intervenciones de alto impacto, se han salvado ya 700 vidas y ayudado a más de un millón y pico de personas.
Claro, el impacto va sumando, va sumando y esto va también lo relaciono con preguntas anteriores, como vamos a cosas tan increíblemente baratas, es que con esos 3.300 donantes ha llegado algo de nuestra ayuda de forma efectiva y en temas importantes a más de un millón de personas. Te pierdes en los ceros, ya no sabes lo que significa, pero el impacto que se va consiguiendo de forma acumulada es enorme. Entonces, que sí hay más personas, hay más sufrimiento, hay más cosas, pero estamos haciendo algo que merece la pena.
Bueno, creo que ya estamos llegando al final. Quizá hay una pregunta más por allí. Al final veo una mano.
Bueno Pablo, muchísimas gracias. Yo te conocí, de hecho, a partir del podcast de Cine Revolucionario y a partir de ese podcast me convenciste desde el principio. Y supongo que es esa convicción racional de la que hablas, que creo que es esencial para un perfil que seguramente estamos súper convencidos con esta fundación. Y me pasa que cuando tengo conversaciones, que yo soy de las que va regalando libros y va intentando convencer, hay una barrera entre la razón y la emoción, que decía, mucha gente dice el argumento es sólido, me lo creo, pero es que no está aquí como para poner una donación recurrente. Entonces si, a mí me pasa que me frustra que jolín, pero sí tiene todo el sentido, no temas. ¿A ti que te tienta a veces tirar un poquito más a la emoción y transformar esos reportes que para gente como nosotros nos encanta que sea tan racional, que sea impacto, pero que quizá con la emoción podrías llegar a otra parte de la gente que no consigue pasar esa barrera? Eso por una parte. Por otra parte, personalmente, cómo pones el límite de decir todo un poquito más y hago un poco más.
Y es que con poquito hago más, porque creo que sí a mí me pasa que no es mi día a día, a ti te debe pasar como mucho más.
Buenísimas preguntas. A ver, el tema de emoción es algo recurrente. Yo creo que en cierta medida, al hacer un planteamiento racional, hay mucha gente a la que no llegamos, pero llegamos a gente a la que los planteamientos emocionales les tenían hartos. Claro, hoy te para alguien en la calle con un chaleco de un color, mañana otro con un chaleco de otro color, y cada uno te cuenta que su historia es lo peor que está ocurriendo. Hay un momento en que plantearte la ayuda como algo estructurado, ordenado, que haces de forma regular. Hay gente para la que es una liberación y nos da paz, diría, y hay otros para los que les resulta frío porque no les da la emoción del momento. Entonces ahí la pregunta qué hay que hacer. ¿Hay que llegar a todo el mundo o hay que buscar a las 300.000 personas en España a las que la razón las movería? Yo intuyo que nuestro mayor impacto estará en esas 300 mil personas que ante una incomodidad entre lo que dice la razón y la emoción, elegirían, al menos a veces, la razón. Dicho esto, siempre estoy abierto a cuestionarme cómo comunicamos. Para mí lo que es innegociable es la honestidad.
Yo no quiero decir que Un tratamiento de 2 euros salva una vida. Si para salvar una vida es que tengo que tratar a 4.000 niños. Entonces la honestidad para mí es esencial. Y creo que la emoción a veces es una trampa, porque cuando hablo con cómo contar esto, creo que la gente a la que le convence la emoción tiene un convencimiento muy, muy, muy pasajero. La gente que sigue donando a veces a la ONG de toda la vida ya no lo hace por la emoción, o lo hace a lo mejor por la emoción negativa que provocaría llamar para decir que quieres quitar tu cuota y te van a hacer un chantaje emocional. Pero ya no lo sienten, porque la emoción la sientes hoy y mañana te parece normal. La historia que hoy te ponen los pelos de punta, te la vuelven a contar mañana y ya no. Entonces la emoción acaba llevando al picoteo a tic tic, tic, tic tic. Voy saltando de una causa a otra, entonces le doy muchas vueltas y creo que podemos mejorar y podemos explicar lo que hacemos conectando más con la emoción. Pero quiero asegurarme de que no caemos en esa vía del menudeo de la emoción y de ser como cualquier otra ONG, compitiendo por generar la emoción más fuerte hoy.
Entonces va bien enfocada. Y la segunda parte, perdona, ¿Cuál era?
¿Que cómo pones tu límite personal?
Ah, el límite, sí, es una buena pregunta. Yo al final es muy curioso porque en Autorismo eficaz lo originaron filósofos, y los filósofos, algunos se toman las ideas, tiene una coherencia brutal que a veces admiro, pero es muy difícil poner esos límites. Entonces yo reconozco de base mi falibilidad como humano y creo mucho en la dirección, mover las cosas en la dirección adecuada en lugar del extremo. Entonces creo que si simplemente me muevo en una dirección que ya lo he hecho, en la que puedo tener más impacto, eso merece la pena. ¿Creo que cuánto donar? No se trata de que acabemos siendo tan pobres como la gente a la que queremos ayudar, pero es que creo que tenemos la suerte de que podemos mantener lo bueno de nuestro entorno ayudando más. Por ejemplo, yo en mis donaciones, algunos lo sabéis, yo firmé el compromiso del 10%, Pablo también, me comprometí a donar al menos un 10% de mis ingresos a los programas más efectivos, porque vi que podía hacerlo sin que mi felicidad vital en las cosas que me importan se viera perjudicada. Entonces yo creo que cada uno tiene que encontrar ese equilibrio. En esto te diría que soy sencillo y creo que ya está bien, estoy trabajando en esto, pero voy a parar y voy a descansar el fin de semana.
A veces me lo tomo demasiado en serio, tal vez, pero lo ajusto. Me recuerdo que solo soy un pequeño humano ante un mundo muy grande. Y luego lo que te decía, me arropa mucho el encontrar gente que también hace estas cosas y de manera imperfecta voy encontrando un equilibrio.
A ti una cosita que quería añadir, Pablo obviamente ha firmado ese compromiso, yo también. Y una cosa importante del libro es que no deberíamos tomar esto en secreto, o sea, cuando alguien hace una donación, de alguna forma nos resulta malo hablarlo, es como que si haces algo bueno tienes que hacerlo en secreto. Y Pablo dice que realmente no, que de hecho, más bien es lo contrario. Si lo dices alto y claro, motivas a otras personas a hacerlo y creas esa cultura de la donación efectiva. Así que creo que hay otras personas aquí que también han firmado ese compromiso. Así que si queréis levantar la mano. Muchas gracias a todos por haber firmado ese compromiso. Y ya creo que hemos llegado al momento en el que Pablo va a empezar. Muchas gracias, por supuesto, por esta conversación tan enriquecedora. Él va a firmar ahora unos cuantos libros, incluido el mío, espero que no se me olvide. Creo que también vamos a tener ahí algunas bebidas que podemos dar una vuelta, mirar otros libros, charlar y demás. Hay varias personas que están aquí, por ejemplo Mel, que es la organizadora del grupo de Altruismo Eficaz en Barcelona, y de hecho vamos a organizar un club de lectura de este libro, así que si alguien no se ha leído el libro, aún puede participar.
Y con esto, pues nada, muchas gracias por venir.
Gracias.
¡, por favor!